En boca de un poeta:

Canto de amor a Stalingrado

Honor a ti por lo que el aire trae,
lo que se ha de cantar y lo cantado,
honor para tus madres y tus hijos
y tus nietos, Stalingrado.
Honor al combatiente de la bruma,
honor al Comisario y al soldado,
honor al cielo detrás de tu luna,
honor al sol de Stalingrado.


miércoles, 16 de enero de 2013

Sobre la (in)justicia española.

Una joven madre sin recurso alguno y desesperada, que usó una tarjeta de crédito que había encontrado en la calle para comprar comida para su bebé y pañales irá a prisión, por unos cochinos euros para la mera supervivencia del niño la encierran y la separan de los tres hijos que tiene actualmente.

Mientras Urdangarines y toda la panda de políticos corruptos hijos de puta tranquilamente en sus mansiones, a pesar de que se haya de sobra demostrado su implicación en el robo de millones y millones de euros de dinero público.

Y esto es España señores, se ríen de nosotros a la puta cara y con alevosía y recochineo, lo mínimo que deberían tener es miedo, pero no, tan campantes.




La noticia de la madre que irá presa por usar una tarjeta de crédito que no era suya, me ha llevado a recordar una noticia similar que saltó hace tiempo, sobre un indigente al que le condenaron a un año de cárcel por "robar con violencia una barra de pan".

Escribí al respecto unas líneas, que ahora adjunto, sobre como han cambiado las cosas bien poquito desde los tiempos del Generalísimo Garbanzo.

De como nada ha cambiado...

En numerosas ocasiones he hablado de Don Paco, que fue mi maestro de primaria. Un hombre sencillo, marxista y tan enamorado de los campos de Castilla como Machado.

Ciertamente le debo a Don Paco mucho de lo que ahora soy, recuerdo sus lecciones como si las hubiera impartido ayer mismo, y ya hace tres lustros de aquello. Cosa que no me pasa con las lecciones de maestros posteriores, pues ellos se limitaron a enseñarme, mientras que Don Paco me enseñó a pensar y a desarrollar a su vez un pensamiento crítico.

Hoy le he recordado especialmente al leer la noticia de que un mendigo irá preso un año por robar una barra de pan, pues recuerdo con fabulosa nitidez una historia que Don Paco nos contó de su juventud, transcurrida en su Soria natal.

Resulta que había dos amigos inseparables allá en Soria, a pesar de sus diferencias en la estratificación social, pues uno era gitano y el otro hijo de un falangista de esos que cortaban el bacalao en el régimen. Como ya digo, eran inseparables, hasta que un día la injusticia los separó. Días antes, habían robado un par de gallinas de la finca de un hombre pudiente, una por cabeza. Al poco tiempo los descubrieron.

Se preparó gran revuelo, y todos los cargos recayeron sobre el gitano, pues el hijo del falangista quedó exento, ya que su papi había movido hilos y lógicamente el hijo de un pro-hombre del régimen no podía verse envuelto en esas historia, y menos con gitanos. Al caló, le cayeron y cumplió varios años de cárcel, al hijo del falangista no le pasó absolutamente nada.

Fin de la historia.

Al encender el ordenador, me encuentro con la noticia de que un mendigo irá preso un año por robar media puta barra de pan. Mientras los verdaderos ladrones viven en chalets y a todo lujo, a pesar de que se hayan más que descubierto sus robos y sus canalladas, pero ellos no pisarán la cárcel...

Nada ha cambiado, seguimos inmersos en esa injusticia fascista que tan bien atada dejaron.

Aitor Cuervo

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