En boca de un poeta:

Canto de amor a Stalingrado

Honor a ti por lo que el aire trae,
lo que se ha de cantar y lo cantado,
honor para tus madres y tus hijos
y tus nietos, Stalingrado.
Honor al combatiente de la bruma,
honor al Comisario y al soldado,
honor al cielo detrás de tu luna,
honor al sol de Stalingrado.


jueves, 13 de diciembre de 2012

Sigo anclado







Aún sigo anclado al sur de tu ombligo 
allá donde encontré la libertad, 
la guerrilla donde enrolarme contigo
en noches de guerra y días de paz.


Sigo anclado a tus labios insurgentes
que no dan tregua, pero si redención,
atrincherado clandestinamente
al dulce exilio de tu habitación.


Nos unen las ideas, la rebeldía,
el seguir soñando con la utopía,
las justificadas ganas de matar.

Nos une una atracción inevitable,
porque los dos somos tan culpables
de no habernos dejado domesticar. 


Aitor Cuervo

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