En boca de un poeta:

Canto de amor a Stalingrado

Honor a ti por lo que el aire trae,
lo que se ha de cantar y lo cantado,
honor para tus madres y tus hijos
y tus nietos, Stalingrado.
Honor al combatiente de la bruma,
honor al Comisario y al soldado,
honor al cielo detrás de tu luna,
honor al sol de Stalingrado.


sábado, 3 de diciembre de 2011

Queridos Reyes Magos





Queridos Reyes Magos:

(Basado en millones de historias reales)

Mi nombre da igual, mi edad poco importa, sólo diré que soy un niño, un niño al que le han despojado de la ilusión, de las ganas de descubrir y vivir, en definitiva un niño al que le han arrebatado su niñez.

Este año, y como todos hasta la fecha he sido bueno y he aprobado todas las asignaturas a pesar de las dificultades que atravieso, salvando alguna que otra travesura he tenido un comportamiento ejemplar, ayudando siempre en casa y más ahora que el panorama es desolador.


Me dirijo a ustedes majestades con el propósito de pedirles algo, algo no material, y que es lo único que quiero en estos momentos, mi única petición y deseo es que todo vuelva a la normalidad, ese será el único regalo que les solicite y créanme que seré sumamente feliz cuando este deseo se cumpla. ¿Volver a la normalidad? Se preguntarán que qué quiero decir con esto y ahora mismo procedo a explicárselo:


Hasta hace unos años todo iba bien, éramos una familia normal, papá trabaja en una fábrica y mamá se dedicaba en exclusiva a nuestro cuidado, un trabajo que le ocupaba casi las 24 horas del día. Sin grandes lujos vivíamos felices, nuestra vida era cómoda y los veranos hasta podíamos permitirnos irnos unos días a la playa de vacaciones. Todo era genial, quisiera volver a eso. Pero llegó un día en que las cosas empezaron a cambiar a pasos agigantados, y ese día, fue cuando a papá le dejaron sin cobrar su primera nómina, por lo que yo puedo saber en la fábrica no tenían dinero para pagar a papá y a sus más de doscientos compañeros, a pesar de que ellos habían trabajado íntegramente esa mensualidad. Es algo que yo no podía entender, pero que iba a condicionar mi existencia y la de mis allegados.


La fábrica no podía pagar a papá, pero papá y mamá tenían que pagar al banco obligatoriamente cada mensualidad de la hipoteca porque sino el banco nos quitaría la casa. Ahí empezó todo. Al banco no le servían excusas ni ruegos ni nada, el banco tenía que cobrar y mi papá a pesar de haber trabajado y ganado honradamente su jornal no tenía dinero para pagar la hipoteca ya que la fábrica no les pagaba.


Ante los engaños de los dueños de la fábrica que prometían un pronto ingreso de lo adeudado y se excusaban diciendo que no había dinero para pagar, papá siguió trabajando y cumpliendo cada día con su obligación de asistir a su puesto laboral. Las cosas no mejoraban, papá estuvo meses sin cobrar y en casa no divisábamos una deriva favorable. Todo lo ahorrado se esfumó en un par de meses, papá y mamá tuvieron que pedir dinero a los abuelos para poder seguir pagando la casa al banco. Todo esto a pesar de cómo digo de que papá seguía trabajando todos los días y los dueños de la fábrica, esos que no pagaban, seguían manteniendo su alto nivel de vida, embuchados en sus trajes caros y viviendo plácidamente en sus chalets.


La situación duró casi un interminable año, luego la fábrica se declaró en quiebra, papá y sus compañeros se quedaron en la calle y sin trabajo. Papá llevaba unos cuantos años trabajando en esa fábrica, donde estaba de forma indefinida, pero le dejaron una indemnización mísera y muchos meses de salario adeudado que a día de hoy aún no le han finiquitado.


Ese dinero de la mísera indemnización sirvió para devolverles a mis abuelos una parte y tapar algunos agujeros que llevaban ya camino de convertirse en irreversibles abismos.


Papá de inmediato empezó a buscar otro trabajo, ya que con le quedaba de paro no llegábamos y ahí estaba el banco cada mes puntual exigiendo el cobro de la hipoteca. Este hecho empezó a minar la moral de mi padre y a frustrar a todos mis seres queridos, pues es muy duro vivir bajo la constante amenaza de perder el hogar que durante años has ido formando para tu familia, papá cambió, ya no era el hombre feliz de antes. Esto también repercutió en la relación de papá y mamá, pues ellos a pesar de quererse con locura empezaron a discutir de forma constante y a amargarse más cada día, creando a veces un ambiente insoportable que aún sin querer el pequeño y yo teníamos que sobrellevar.

Papá seguía buscando trabajo, pero no le salía nada, nosotros teníamos que ir a comer y a cenar donde los abuelos porque en casa el dinero no llegaba. Mamá tuvo suerte dentro de lo que cabe y empezó a trabajar por horas limpiando la casa de unos señoritos, ese hecho hizo que la situación mejorará un poco, ya que entre lo que cobraba papá del paro y lo que ganaba mamá nos veíamos algo más holgados y en menos tensión de cara a la hipoteca.

Así hemos ido tirando durante un año y medio, papá ha seguido buscando trabajo y frustrándose a diario, pues a pesar de ser una persona muy válida y cualificada no ha encontrando nada más allá de algunos días de labor en sustituciones o algún cursillo de esos no remunerados del INEM. Mamá sigue limpiando en casa de los señoritos. Ahora nos enfrentamos de nuevo un poco a los diablos que a esta familia acechan, ya que papá cobra mucho menos de su prestación de desempleo de lo que cobraba en un principio ya que le ha ido bajando. La situación no es del corte dramático que algunas veces fue, pero lo único que quiero en el mundo es que eso no se repita, no, no, eso no puede volver. Y a papá pronto se le acabará el paro.


Ahora es cuando me remito a mi petición, a ese regalo que espero que me concedáis, y es que todo vuelva a la normalidad. Soy consciente de que para esto se produzca papá necesita un trabajo, así que ese es mi deseo, mi petición ante ustedes majestades es que a papá le salga un trabajo pronto, para poder volver a la normalidad de antes, para no tener que vivir en constante tensión ante la posibilidad de que el banco nos quite la casa, para que mamá y papá no tengan que discutir y amargarse por cosas del dinero, y en definitiva para que todos estos hechos no nos salpiquen al pequeño y a mí, y podamos disfrutar de la niñez simplemente, para que podamos volver a ser niños.

No sé si pido mucho, pero yo creo no, ¿Es tanto pedir un trabajo para mi papá y que todo vuelva a la normalidad?

Aitor Cuervo Taboada.


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