En boca de un poeta:

Canto de amor a Stalingrado

Honor a ti por lo que el aire trae,
lo que se ha de cantar y lo cantado,
honor para tus madres y tus hijos
y tus nietos, Stalingrado.
Honor al combatiente de la bruma,
honor al Comisario y al soldado,
honor al cielo detrás de tu luna,
honor al sol de Stalingrado.


lunes, 11 de marzo de 2013

Mi 11 de Marzo

Mi 11 de Marzo

Recuerdo que aquel 11 de Marzo cuando estallaron los trenes yo andaba estudiando en Los Redentoristas de Astorga, que más que un instituto era un centro de castigo católico. 

Recuerdo muy bien como aquel día, el director, un cura fascista de los de antaño, que veía en el castigo físico a los menores la cura de todos los males, entró en clase y nos dijo muy excitado que los putos vascos de los etarras eran los responsables de los atentados y un montón de barbaridades más, llegó a insinuar que había que matarlos a todos.

La clase se quedó en silencio, pero se veía como los compañeros creían las palabras del cura, ya por alineamiento o por miedo, pero le creían. Estaban educados en el odio y vivían atemorizados constantemente.

El caso que yo ya tenía algo de conciencia y andaba desarrollando un pensamiento crítico, cada vez más acentuado por la continua barbarie que en aquella cárcel católica a diario sufría.

En esto que levanté la mano y muy respetuosamente le manifesté mi discordancia al cura, le dije en primer lugar que era hasta ofensivo y estaba lleno de odio el trato que le daba al pueblo vasco, que me parecía descabellada la idea de que hubiera sido ETA, ya que dicha organización nunca había actuado así y que dentro de sus praxis no cabían masacres de tal calibre contra el pueblo trabajador. Le dije también, que más parecía obra de los islamistas en venganza por el apoyo de Aznar, y por tanto de España, a Bush y a la guerra en Irak. Dije para acabar que la guerra imperialista había costado cientos de miles inocentes en Irak, donde allí cada día era 11M.

A medida que iba diciendo estas palabras, veía como el gesto del cura se iba enfureciendo cada vez más, al acabar no se veía más que ira en su cara. Empezó a gritarme y a insultarme, me llamó de todo, nunca olvidaré como me gritaba diciéndime "Tú eres un terrorista, tú eres un terrorista" , entre otras barbaridades.

Cada vez andaba más tenso el ambiente y el cura cebándose más, le empecé a replicar educadamente, pero el ya no atendía a razones, sólo gritaba muy enfurecido. Con el tira y afloja este anduvimos un rato hasta que el director decidió que lo más idóneo era expulsarme, así que me sacó fuera y gritándome me dijo que estaba expulsado y que hasta el día siguiente no podría regresar al colegio.

Se quedó con ganas de meterme, y yo a él, cosa que pasó un par de meses más tarde y precipitó mi salida de aquel lugar y de mi vida escolar.

Me fui muy chinado, a sabiendas de que llevaba razón, que era completamente descabellado pensar que ETA era la responsable de los atentados. Aún chinado y sin obviar la tragedia acaecida en los trenes de Madrid, recuerdo aquel 11M como un día alegre, pues me expulsaron a primera hora y en vez de clases con los fascistas del sermón y el rosario , tendría el día libre entero dedicado para mí. Recuerdo como aquella mañana me fui al río y la dediqué a echar caladas de risa y a leer y como aquella tarde quedé con la muchacha que me surtía de besos y abrazos en aquella etapa en Astorga.

Agridulce recuerdo, agrio, pero también muy dulce. Fui expulsado por enfrentarme al tirano y decir la verdad, y el castigo al fin y al cabo fue un día de risas y besos.

Aitor Cuervo

1 comentario:

  1. Aitor, eres increíble, de verdad...
    Sigue así por favor!!.

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