En boca de un poeta:

Canto de amor a Stalingrado

Honor a ti por lo que el aire trae,
lo que se ha de cantar y lo cantado,
honor para tus madres y tus hijos
y tus nietos, Stalingrado.
Honor al combatiente de la bruma,
honor al Comisario y al soldado,
honor al cielo detrás de tu luna,
honor al sol de Stalingrado.


miércoles, 13 de febrero de 2013

Y el mundo detenido...




Se detuvo el mundo y nos besamos
y entonces no hubo dioses ni amos,
tampoco existieron tribunos ni reyes.

Esa noche hicimos la Revolución,
nos doctoramos juntos en pasión,
dictando salvajes y húmedas leyes.


Muy poco dormimos y al despertar
leyes del pecado para desayunar
por combatir a la helada vigente,

y de tanto frío hicimos poesía,
nuestra calor, la dulce sintonía
de dos siendo uno solamente.


Y entre caladas de risa y excesos
nos comíamos enteros a besos,
solos tú y yo, y el mundo detenido,

aquel frío cuarto fue suite nupcial,
donde hicimos arte de lo carnal
al eterno compás de un gemido.


Aitor Cuervo Taboada

De "Dos canallas a sueldo de La Habana"

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